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Sobre el año 2012 Primera Parte
En 1517 el Padre Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros que se extenuaran en los laboriosos infiernos de oro antillanas.
Tomado de “Historia Universal de la Infamia” de Jorge Luis Borges
El futuro y el devenir siempre han estado presentes en el pensamiento y en el corazón del ser humano desde tiempo inmemorial. Todas las culturas trataron de situarse en el tiempo y en el espacio para saber de dónde venían y hacia dónde iban. Esta necesidad vital, los hizo sentirse parte del mundo y por lo tanto del universo. Era precisamente ese mundo el que les proveía de alimento y les daba cobijo. Era ese asombroso astro que marcaba los amaneceres el que permitía la vida. Eran los ciclos de la Luna los que estaban unidos a los ciclos femeninos, las mareas y las cosechas. El hombre, muy pronto, comprendió que todo tenía un ritmo. Todo parecía tener un orden. Y desde siempre el ser humano ha querido comprenderlo.
Esta innata conexión con el “todo” era uno de los pilares fundamentales que sostuvieron a las grandes civilizaciones de la antigüedad. Pueblos suficientemente sabios que nos han legado esa herencia, que por muchos siglos ha sido despreciada y mantenida apartada de todo lo serio y respetable. La cultura occidental se cree en posición de juzgar a las demás y está muy segura de si misma, creyendo que esta falsa sociedad tecnológica del bienestar, como se denomina actualmente, es el máximo exponente de la cultura humana. Desgraciadamente, los hechos nos demuestran que vivimos en un mundo con más de 6000 millones de personas, en donde dicho modelo social y económico es propiedad de una minoría, que la ostenta con orgullo (y muchas veces con desprecio), mientras la inmensa mayoría sobrevive miserablemente.
Nuestra cultura tecnológica nos ha traído mayor comodidad pero al mismo tiempo ha adormecido las naturales habilidades del ser humano. Cuántos de nosotros sabemos mirar (y sentir) los ciclos de la Luna o sabemos qué es un equinoccio o un solsticio? Ahora han perdido su valor, porque en nuestras grandes urbes superpobladas, este tipo de hechos es irrelevante. La industria ha llenado nuestras casas de artefactos eléctricos cuyos fundamentos nos son desconocidos. Todos vemos la televisión pero no sabemos que sus pantallas lanzan un determinado tipo de onda, un determinado tipo de contaminación electromagnética, un determinado y muy peligroso tipo de radiación. Utilizamos teléfonos móviles que nos maravillan por su estilización, elegancia de diseño y gran cantidad de prestaciones. Es interesante observar que una inmensa mayoría la asume (y la consume) desconociendo al mismo tiempo sobre el tipo de tecnología que se sustenta, que es la de microondas, potencialmente peligrosa para la salud. Navegamos por internet, maravillados de poder ver en tiempo real lo que sucede en cualquier parte del globo, pero desconocemos que eso está basado en la misma tecnología de microondas (a nivel de los enlaces caseros llamados “routers”) pero aún más importante, que nos seduce con su poder visual y de interconexión y nos separa del prójimo. Chateamos en lugar de conversar. No nos vemos las caras. No nos tocamos. Cada vez se juega menos, cada vez hay menos contacto social. Cada vez hay menos humanidad.
Hace cuánto que no te subes a un árbol?
Las sociedades que pretenden prolongarse en el tiempo y en el espacio se sustentan básicamente en saber quienes son, lo cual los acerca al universo porque se sienten parte de él. De esta manera, cada cultura recurre a sus orígenes, sus tradiciones, sus bailes, su historia, etc, para saber de dónde viene. Finalmente para saber y recordarse a sí mismos quienes son! Una sociedad altamente tecnificada, mecanizada, cada vez más esclavizada y dependiente de la tecnología, que es, precisamente, el tipo de sociedad que estamos construyendo, ha perdido en gran medida este conocimiento y por lo tanto pasa por un proceso de desestructuración cultural muy peligroso. La llamada globalización, que tiene en el modelo de sistema económico y financiero la avanzadilla de una nueva filosofía de vida basada en la tecnología y en la estandarización de todo tipo de modelos de vida, es como un cáncer que desde hace décadas viene contaminando el mundo. El concepto más conveniente de globalización como un fenómeno libre y racional, sería el que respeta y no destruye ni impone un determinado tipo de pensamiento, un determinado modelo de “aparente” bienestar y desarrollo. Desgraciadamente, los hechos nos demuestran todo lo contrario.
No quiero dejar de citar un muy interesante y recomendable libro titulado “Los Oscuros Lugares del Saber” del filósofo británico Peter Kingsley, de cuyo libro extraigo los siguientes párrafos:
“Esta vida de los sentidos no puede satisfacernos, aunque el mundo entero nos diga lo contrario. Su propósito nunca fue satisfacernos. La verdad es sencilla, de una hermosa sencillez: si queremos crecer, convertirnos en verdaderos hombres y mujeres, tenemos que enfrentarnos a la muerte antes de morir. Tenemos que descubrir lo que es para poder escabullirnos entre bastidores y desaparecer. Nuestra cultura occidental nos lo impide cuidadosamente. Medra y prospera, convenciéndonos de que valoremos todo aquello que carece de importancia. Por este motivo, en los últimos cien años, tanta gente se ha alejado de ella, ha pasado a interesarse por Oriente, por cualquier otro lugar: en busca de algún tipo de alimento espiritual, para probar otra cosa. Primero fueron las grandes religiones del Este; ahora se trata de las pequeñas tribus y de las culturas ocultas. Pero pertenecemos a Occidente. Cuantas más cosas encontramos en Oriente o en otro lugar, más nos fragmentamos en nuestro interior, más vagabundos somos en nuestra propia tierra. Nos convertimos en nómadas, en individuos errantes. Las soluciones que hallamos no son respuestas fundamentales y sólo crean más problemas."
Regresar a lo esencial – La conexión Chamánica
Los rituales chamánicos de muchos pueblos (el chamán a ojos de la cultura ocidental es el loco de la aldea, con un lenguaje lejano e indescifrable, pero para las culturas ancestrales era y es el hombre medicina, el hombre sabio, el que sabía “ver” más allá de lo aparente) tenían en la figura del chamán una guía, una conexión con las esferas superiores. El encargado de mantener este orden sagrado, que une todos los mundos.
Cuando afirmo que son precisamente esos conocimientos (esa visión de la vida) ancestrales los que nos pueden volver a dar una guía que nos permita recordar quiénes somos y que mucha de esa información ha sido por todos los medios acallada y colocada dentro del terreno de lo anecdótico, estaba diciendo claramente que la civilización y sus componentes últimos, los seres humanos, estamos enfrentados a un momento especialmente crítico, como nunca antes se ha vivido, en el que sería bueno despojarnos de nuestra arrogancia cultural occidental para hundirnos en las amorosas aguas de las tradiciónes más auténticamente chamánicas.
Una de ellas es la del Perú, por ejemplo. Aunque sería motivo de otro extenso artículo, algo puedo adelantar: Existe una tradición chamánica eminentemente andina y por lo tanto no occidental que se ha preservado a lo largo de los siglos de manera pura. Para entender un poco mejor lo que digo debo decirles que dicha tradición tiene un nombre: Nación Kero. Esto quiere decir que probablemente dicho linaje de chamanes que guardaban la tradición desde tiempo inmemorial, ejerciendo una labor eminentemente chamánica y sacerdotal (pero no con la connotación cristiana del término) eran los que dentro del Imperio de los Incas realizaban esa labor. Bien, lo interesante es que ellos ya sabían que hombres blancos venidos de lejos iban a llegar y conquistar el Perú, lanzándolo a un proceso de desestructuración cultural que sólo el tiempo demostrará hasta qué punto fue beneficioso. Imaginar ese momento me llena de auténtica emoción. Toda una clase sacerdotal tomando la decisión de irse a las alturas, llevándose consigo todo el conocimiento. Chamanes de esta tradición me han confirmado que la transmisión es oral, ya que como es sabido, a pesar de su asombroso desarrollo tecnológico, de su arquitectura maravillosa, de su desarrollo agrícola, de su astronomía y de haber controlado casi todo el territorio de sudamética, aparentemente no utilizaban la escritura. Este es un tema que ha llenado cientos de tratados porque no se explica cómo se puede manejar tanto conocimiento en todas las áreas simplemente de manera oral. Es una cuestión pendiente.
Ellos viven a más de 4500 metros sobre el nivel del mar, y llegar hasta esas tierras es realmente duro. Pero me imagino que era la única opción posible para preservar su tradición. Hoy tenemos el privilegio de poder conocer este tipo de conocimiento ancestral, que, repito, se ha mantenido con un nivel razonable de pureza. Cuando a estos mismos sacerdotes les he preguntado sobre la llegada del año 2012 me han dado varias respuestas: No sabemos nada, no hemos escuchado (o tal vez si) o probablemente sean solamente los más altos Misayocs (sacerdotes) los que puedan saber algo más. En todo caso, para una tradición tan respetada es bastante extraño que no hablen de este tema verdad?.
Tecnología y Desconexión
Quiero aclarar que no estoy en contra de la tecnología. Estoy en contra de la dependencia tecnológica. Estoy en contra de elevar la tecnología a la categoría de culto religioso y considerarla el nuevo Dios. Finalmente, la tecnología es necesaria, el problema es que no se ha calculado hasta dónde debemos considerar el avance tecnológico. Dicho límite es muy sencillo de determinar: hasta que la tecnología entra en conflicto con el orden natural.
Qué es el orden natural? Una gestación y un nacimiento (natural o asistido, reitero que no estoy en contra de la utilización y avance de la ciencia) un jardín, un árbol que crece libremente es parte del orden natural de las cosas. Sin embargo hay muchos científicos que consideran, y menciono esto totalmente a propósito porque lo considero el error más grande y evidente, que debemos ir más allá, escoger el sexo de nuestros hijos, el color de sus ojos, el color de su piel, crear una raza perfecta manipulando el código genético. Esto es muy peligroso! No podemos jugar a ser diosecillos enloquecidos por lo poco que sabemos. Hay que conocer adecuadamente el ADN. A la naturaleza le ha tomado millones de años de evolución hacernos una raza medianamente inteligente y sensible (aunque existan muchos personajes que hacen todo lo posible por demostrar lo contrario) y para ello ha encontrado un patrón genético, maravilloso y estructuralmente diseñado a imagen y semejanza del universo. Sin embargo, llevados por esta obsesión de querer ser más listos que la propia naturaleza, se empiezan a escuchar voces y ver ejemplos (cada cual más patético que el otro) de intervención gratuita e innecesaria de la tecnología en la naturaleza. Ovejas “dolly” que envejecen más rápidamente porque le han quitado cadenas a su ADN* (porque a los científicos se les ocurrió que habían zonas llamadas “adn basura”) y sabe dios qué otras cosas más que no han llegado a saberse. La ciencia también está respondiendo a esta misma mecánica de estandarización del pensamiento de la que hablaba hace un momento. Pensar diferente ya es una tarea subversiva en un mundo globalizado por la estupidez del consumo, por el tiempo es dinero, por las cifras estadísticas. Llenamos nuestros hogares con muchos artefactos y objetos como nunca antes se había visto y sin embargo cada vez nos sentimos más vacíos.
Ese es el marco conceptual de estos tiempos que nos tocan por vivir. Estamos viviendo en el año 2009. La información, que hace algunos siglos se manejaba en cerrados y exclusivos círculos religiosos y en esotéricos grupos llamados logias masónicas, ahora ha dado paso a una avalancha de información totalmente inabarcable y confusa. Hoy parecemos coexistir con todo tipo de pensamiento. Se habla del futuro, de la inminente llegada del año 2012, motivo del presente artículo, se habla de las profecías Mayas, del final de los tiempos. Se habla de todo! El porvenir se presenta caótico y confuso y el ser humano, tan sediento de respuestas, sigue mostrando la misma ignorancia y desesperación por saber. La actual e irresoluble crisis económica mundial es el más claro ejemplo de lo que estoy afirmando.
En una segunda parte de estos artículos dedicados al manoseado y poco comprendido tema del año 2012, profundizaremos en algunos temas que nos pueden explicar mejor qué está sucediendo a nivel de la tierra, sin olvidar al sistema solar y al universo. Para ello citaré los trabajos y propuestas de algunas personas que tienen cosas interesantes que compartir, entre las cuales destaco a Daniel Winter y su Física de la Implosión, Nassim Haramein y su modelo fractal del universo, así como descubrimientos en el campo de la investigación del ADN de otros científicos.
Hasta la próxima si el 2012 lo permite.
Oswaldo Rocha Lima – Perú - Agosto del 2009
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